La segunda jornada de la pretemporada en el Circuit de Barcelona-Catalunya trajo consigo una serie de novedades técnicas y rendimiento que alimentaron la especulación sobre el panorama de la Fórmula 1 en 2024. A pesar de que estos días no ofrecen revelaciones definitivas sobre las jerarquías entre escuderías, sí marcan tendencias y permiten observar elementos clave del desarrollo de los monoplazas. Con un clima ideal y una pista libre de grandes incidentes, la jornada estuvo marcada por la constancia de muchos equipos y el estreno de piezas que comenzarán a definir sus aspiraciones reales para la próxima temporada.
Ferrari se mostró sólido durante toda la jornada, con una tabla de tiempos que, si bien no es concluyente, dejó claro que los italianos han trabajado en solventar los problemas de degradación de neumáticos que les acuciaron durante 2023. Charles Leclerc y Carlos Sainz alternaron el volante, dedicando largas tandas al estudio del comportamiento del SF-24 bajo diferentes cargas de combustible y compuestos, señalando así la preocupación de la Scuderia por el ritmo en carrera más que por las vueltas rápidas.
Por su parte, Mercedes desplegó una sesión cargada de novedades. Lewis Hamilton y George Russell probaron varios paquetes aerodinámicos, centrando la atención en el rendimiento con alta carga y en las sensaciones generales del W15. Ambos pilotos reportaron una notable mejora en la estabilidad trasera, un lastre para el equipo en el último campeonato. Es evidente que en Brackley se han tomado muy en serio los problemas estructurales de años anteriores y buscan desde el inicio perfilar un monoplaza competitivo.
Red Bull, como era de esperar, se mantuvo discreto pero efectivo. Max Verstappen dejó algunos destellos de velocidad en condiciones de poco combustible, sin aparentar buscar explotar el verdadero potencial del RB20. La escudería austriaca volvió a llamar la atención por la sofisticación de su fondo plano y elementos aerodinámicos, lo que ha generado debate en el paddock acerca de hasta dónde puede llegar el desarrollo de la máquina campeona.
Entre los denominados equipos de la zona media, McLaren mostró una mejora palpable tras los problemas de equilibrio sufridos en temporadas anteriores. Lando Norris acumuló una cantidad notable de vueltas, centrándose en el ritmo de carrera y fiabilidad, mientras Oscar Piastri debutó cómodamente al volante. Por su lado, Aston Martin aportó una de las sorpresas al marcar registros competitivos, sobre todo en tandas largas, lo que podría posicionarles como una amenaza consistente para el top cuatro en 2024.
Los ingenieros y jefes de equipo se mostraron cautos, recordando que estas jornadas son para pruebas de sistemas, evaluaciones aerodinámicas y chequeo de fiabilidad, y que el verdadero potencial se verá cuando las restricciones de gasolina, potencia y neumáticos desaparezcan en la primera clasificación del año. Aun así, los cronómetros, aunque poco representativos, arrojan pistas: Alfa Romeo y Williams, por ejemplo, parecieran tener más trabajo por delante para acercarse a los líderes del pelotón, mientras que Haas lidió con algunos contratiempos técnicos que limitaron su kilometraje.
Un punto a destacar fue la integración de jóvenes pilotos en las primeras sesiones, aprovechando la oportunidad para sumar kilómetros y observación directa del entorno de Fórmula 1 moderna. Este relevo generacional no solo aporta frescura sino también valiosa información para la toma de decisiones en desarrollo y estrategia a medio plazo.
De cara al cierre del shakedown, los equipos buscan afinar detalles, con énfasis en simulaciones de clasificación y salidas largas. La gran incógnita continúa siendo el verdadero ritmo de carrera, encubierto a conciencia por todos para evitar dar armas a la competencia. Sin embargo, la jornada de Barcelona ha cumplido con las expectativas de anticipación, entregando a los fans un primer vistazo de lo reñido que promete ser este campeonato y dejando claro que cada equipo solamente ha mostrado una parte de sus cartas. La cuenta atrás para el arranque de la temporada ya está en marcha y el margen de error se reduce a cada kilómetro recorrido.