La temporada 2025 ha sido un año determinante para McLaren en la parrilla de la Fórmula 1. El icónico equipo británico, tras años de altibajos, ha logrado recuperar parte del protagonismo que alguna vez lo consagró como uno de los grandes constructores del Gran Circo. Bajo la dirección de Andrea Stella y con la dupla joven y talentosa de Lando Norris y Oscar Piastri, McLaren ha experimentado una notable evolución técnica y táctica, permitiéndole sumar podios, puntos valiosos y halagos tanto de fanáticos como de expertos.
Uno de los momentos cumbre de la escudería llegó en el Gran Premio de Gran Bretaña, donde Norris logró batallar rueda a rueda con los favoritos de la temporada. La sinergia entre el auto y el piloto quedó clara tras una defensa magistral ante la presión de equipos dominantes como Red Bull y Mercedes, lo que confirmó el enorme salto de calidad que ha dado el MCL39. Si bien el triunfo aún se resiste, Norris ha demostrado que tiene no solo la velocidad, sino también la madurez para ser considerado futuro candidato al título mundial.
Pero no solo los días buenos definen un año. McLaren también atravesó dificultades. El Gran Premio de Bahréin fue un trago amargo, con ambos monoplazas lejos de los puntos en una carrera marcada por problemas de degradación y un ritmo de carrera inferior al esperado. Sin embargo, a diferencia de años anteriores donde las crisis tácticas eran moneda corriente, esta vez el equipo supo reaccionar ágilmente en el desarrollo de la temporada. Ajustes en la aerodinámica y el paquete de actualizaciones a mitad de año permitieron a la estructura de Woking regresar a la senda competitiva.
El tándem Norris-Piastri ha resultado ser una de las parejas más sólidas, equilibrando la experiencia creciente del británico con la capacidad de adaptación del australiano. Piastri, en su segunda temporada completa, ha impresionado a propios y extraños con actuaciones sólidas, especialmente en condiciones cambiantes, como quedó demostrado en el caótico GP de Bélgica. Su habilidad para extraer el máximo del auto incluso bajo presión sugiere que McLaren ha encontrado no solo a un segundo piloto, sino a una joya a la altura de los desafíos venideros.
A nivel técnico, McLaren ha destacado por su capacidad de innovación. La apuesta por un diseño agresivo del alerón delantero y las mejoras en el sistema de suspensión han contribuido a minimizar la degradación de neumáticos, un punto débil en campañas anteriores. El equipo de ingenieros, liderado por Peter Prodromou, ha logrado encontrar un balance aerodinámico que permite atacar en curvas rápidas sin perder eficiencia en rectas, demostrando que el trabajo de fábrica sigue siendo igual de crucial que la destreza en pista.
Mirando hacia la próxima temporada, las expectativas para McLaren son optimistas pero realistas. Si logran mantener el desarrollo constante y afinar los detalles tácticos en carrera, podrían desafiar a las escuderías de punta no solo esporádicamente sino de manera regular. El hambre de victoria está latente, y tanto Norris como Piastri han dejado en claro que están listos para pelear en lo más alto.
En definitiva, 2025 ha sido el año en que McLaren consolidó su regreso a la élite de la Fórmula 1. Un equipo rejuvenecido, una dupla de pilotos prometedora y un monoplaza competitivo dibujan un futuro alentador para la afición “papaya”, que sueña, otra vez, con volver a ver a los de Woking en lo más alto del podio.