Red Bull Racing está llevando a cabo una investigación exhaustiva tras los dos incidentes consecutivos que sufrió Max Verstappen debido a fallos en el alerón trasero activo del equipo. Estos problemas ocurrieron en los fines de semana de carrera en Spielberg y Silverstone durante la temporada 2026, generando preocupación sobre la fiabilidad de este componente clave.
El sistema activo de Red Bull, que permite una apertura significativa en la parrilla, se diferencia del diseño utilizado por Ferrari, ya que su alerón puede rotar hasta 160 grados en dirección opuesta. Este concepto comenzó a desarrollarse en noviembre de 2025 y fue introducido en la carrera de Miami, después de haber retrasado su debut inicialmente previsto para Melbourne.
Max Verstappen calificó los incidentes como "súper peligrosos" y manifestó su frustración por las fallas, aunque aclaró que los problemas en cada accidente fueron distintos. Mientras tanto, Red Bull mantiene todas las opciones abiertas para el Gran Premio de Spa-Francorchamps, incluyendo la posibilidad de no utilizar el alerón rotativo en esa carrera.
Por su parte, McLaren ha adoptado un enfoque más cauteloso y ha decidido posponer el uso de su propio alerón trasero rotativo para la carrera de Spa. La reducción de la resistencia al avance es un factor importante en este trazado, pero tanto Red Bull como la FIA priorizan la seguridad en el diseño y la implementación de estos sistemas.
La FIA ha estado involucrada desde el inicio en el desarrollo del alerón activo de Red Bull, lo que subraya la importancia de garantizar que cualquier innovación cumpla con los estándares de seguridad. Aún no está claro si los fallos detectados son inherentes al concepto del alerón o si responden a otros factores técnicos que el equipo está analizando.
Red Bull continúa evaluando los datos y el comportamiento del coche para evitar que se repitan situaciones similares. La decisión final sobre el uso del alerón rotativo en Spa dependerá de los resultados de esta investigación y de la valoración conjunta con la FIA.
Este proceso refleja la complejidad y los riesgos asociados a la introducción de nuevas tecnologías en la categoría reina del automovilismo, donde la innovación debe equilibrarse siempre con la seguridad y la fiabilidad. La atención está puesta en cómo Red Bull gestionará esta situación para mantener la competitividad sin comprometer la integridad del piloto ni del equipo.
