Los pilotos de la categoría reina han manifestado inquietudes respecto a las unidades de potencia que incorporan sistemas de autoaprendizaje en la temporada 2026. Estos sistemas utilizan algoritmos avanzados para ajustar en tiempo real la estrategia de despliegue de energía, basándose en datos de vueltas previas y condiciones actuales en pista.
Este tipo de tecnología no debe confundirse con inteligencia artificial tradicional, ya que se trata de un algoritmo predictivo que modifica la entrega de potencia para optimizar el rendimiento. Sin embargo, pequeñas variaciones en la conducción o en factores externos como el viento o el agarre pueden alterar el comportamiento esperado del motor, generando respuestas impredecibles que complican la labor de los pilotos.
Casos como el de Isack Hadjar, quien experimentó una reacción inesperada del motor al intentar aprovechar el rebufo de Max Verstappen, ilustran estas dificultades. El motor "se confundió" tras una parada imprevista en la aceleración, lo que afectó su rendimiento en ese momento.
Otros pilotos como Oscar Piastri y George Russell han señalado pérdidas de tiempo en rectas que no encuentran explicación clara, atribuidas a estas variaciones en la gestión energética. Lando Norris ha comentado que muchas de estas fluctuaciones escapan al control directo del piloto, aunque reconoce que pequeñas diferencias en la conducción pueden influir en la manera en que se gestiona la energía.
Andrea Stella, vinculado a McLaren, ha señalado que factores externos difíciles de modelar, como el viento o el nivel de agarre, afectan la precisión del algoritmo y la estrategia de despliegue de potencia. Estas variaciones también impactan en la conducción, modificando puntos de frenada y referencias habituales, lo que dificulta la explotación óptima de la unidad de potencia.
Se espera que en circuitos donde la gestión energética sea menos determinante, como Budapest o Zandvoort, el impacto de estas variaciones sea menor. No obstante, en trazados con alta demanda energética, como Spa-Francorchamps, estas dificultades podrían persistir durante más tiempo.
Los equipos continúan investigando y mejorando sus modelos para comprender mejor estos comportamientos, aunque se prevé que el control total y la comprensión completa de estas unidades de potencia con autoaprendizaje requerirán varias carreras más. El cambio regulatorio previsto para 2028, que implicará un reparto 60-40 en la potencia eléctrica, podría reducir la dependencia eléctrica, pero no eliminará por completo estas cuestiones, ya que están relacionadas con la calibración y el aprendizaje del motor.
