La Federación Internacional del Automovilismo (FIA) ha atribuido a un error de software el controvertido final del Gran Premio de Gran Bretaña de Formula 1® celebrado en Silverstone. Este fallo afectó a la comunicación visual durante las últimas vueltas de la carrera, generando confusión sobre la reanudación tras la salida del coche de seguridad.
El incidente se produjo después del accidente de Max Verstappen, que ocurrió con seis vueltas para el final. Como es habitual en estas situaciones, se desplegó el coche de seguridad para garantizar la seguridad en pista mientras se retiraba el monoplaza afectado. Durante esta fase, se permitió que los coches doblados adelantaran para desdoblarse, siguiendo el procedimiento reglamentario establecido.
Según las normas, tras completarse el desdoblamiento, debe darse una vuelta completa antes de reanudar la carrera. Sin embargo, un mensaje erróneo apareció en la penúltima vuelta indicando “Safety Car in this lap”, lo que llevó a pensar que habría una relanzada en la última vuelta. Ocho segundos después, el mensaje cambió a “Safety Car deployed” y el coche de seguridad permaneció en pista hasta el final, concluyendo la carrera bajo su control.
Este desenlace permitió que Charles Leclerc se llevara la victoria sin disputa en la última vuelta, a pesar de haber realizado una parada para cambiar a neumáticos blandos nuevos. Por su parte, George Russell ascendió a la segunda posición, mientras que Lewis Hamilton también efectuó un cambio de neumáticos y está siendo investigado por una posible infracción cometida antes de una bandera amarilla.
La FIA ha aclarado que el procedimiento reglamentario se siguió correctamente durante toda la fase final de la carrera y que el único fallo fue el error en la señalización visual por parte del software. No se trata, por tanto, de una mala aplicación del reglamento, sino de un problema técnico puntual que afectó a la comunicación con los equipos y espectadores.
Este episodio ha generado debate en el paddock sobre la importancia de la precisión en la información que se transmite durante situaciones de coche de seguridad, especialmente en momentos críticos de la carrera. La gestión de estas fases es clave para la seguridad y la competición, por lo que la FIA mantiene su compromiso con la mejora continua de sus sistemas y protocolos.
En cuanto a los pilotos implicados, el accidente de Verstappen fue el desencadenante de esta situación, mientras que Leclerc, Russell y Hamilton vieron afectadas sus estrategias y posiciones finales por el desarrollo de los acontecimientos. La investigación sobre la posible infracción de Hamilton sigue abierta y se espera que los comisarios analicen con detalle las circunstancias.
Este caso pone de manifiesto la complejidad de gestionar la comunicación en tiempo real durante una carrera de Formula 1®, donde cada segundo y cada mensaje pueden influir en la percepción y en la dinámica de la competición. La FIA continúa trabajando para minimizar estos errores y asegurar que las decisiones en pista se reflejen con claridad y precisión para todos los participantes y seguidores.
