Max Verstappen completó un viernes positivo en las sesiones de entrenamientos libres del Gran Premio de Bélgica, logrando estar entre los tres mejores en ambas tandas. En la primera sesión, marcó el mejor tiempo con un registro de 1m50.654s, aunque en la segunda fue superado y finalizó tercero.
A pesar de estos resultados, Verstappen reconoció que la diferencia con sus rivales se hizo más evidente en la segunda sesión. Durante las pruebas, reportó algunos problemas con los cambios de marcha y estuvo involucrado en un incidente que provocó una bandera roja momentánea.
El piloto destacó que el equilibrio del coche es bueno y que el equipo está trabajando en afinar detalles para mejorar el ritmo en pista. Sin embargo, admitió que aún hay áreas que requieren atención para acercarse a la competencia.
Red Bull Racing decidió volver a utilizar un alerón trasero de especificación antigua tras detectar problemas con la versión actual, que había provocado accidentes en las carreras de Austria y Gran Bretaña. Según explicó Pierre Wache, están trabajando para solucionar esta situación, ya que la versión antigua es menos eficiente, pero ofrece mayor seguridad.
Además, se identificaron aspectos a mejorar en el equilibrio general del coche y en la degradación de neumáticos durante las tandas largas, lo que indica que el equipo sigue ajustando su rendimiento para las próximas sesiones.
Verstappen y su equipo mantienen la cautela sobre la evolución de la brecha con sus rivales, sin esperar un cambio inmediato en la clasificación. El trabajo en el paquete de mejoras continúa para intentar reducir la distancia y optimizar el rendimiento en el trazado belga.
Este análisis tras las sesiones libres ofrece una primera referencia sobre la situación de Red Bull Racing y Verstappen en Spa, donde el equipo busca consolidar su rendimiento y afrontar los retos que plantea la competencia en esta fase del campeonato.
