El Gran Premio de España 2026 se disputará en el nuevo circuito Madring, y Pirelli ha confirmado los compuestos de neumáticos que estarán disponibles para todos los equipos y pilotos que participen en esta prueba. La elección de los compuestos para esta carrera incluye los C2, C3 y C4, que corresponden a las gomas duras, medias y blandas respectivamente.
Cada piloto dispondrá de un total de trece juegos de neumáticos slick para la carrera: dos juegos de duros, tres de medios y ocho de blandos. Además, se contará con neumáticos intermedios y de lluvia extrema para condiciones variables o adversas, aunque su uso dependerá de las circunstancias durante el fin de semana.
Los pilotos que logren acceder a la Q3 en la clasificación recibirán un juego adicional de neumáticos blandos, lo que puede influir en la estrategia de clasificación y en la gestión de los recursos disponibles para la carrera.
El trazado del Madring presenta una superficie muy lisa, lo que se traduce en un nivel de agarre relativamente bajo. Para mejorar las condiciones del asfalto, se ha sometido a un tratamiento con chorros de agua a alta presión para eliminar polvo y residuos que pudieran afectar el rendimiento de los neumáticos. Esta característica del circuito puede suponer un reto para la gestión de las gomas durante la carrera.
Desde hace tres años, Pirelli ha trabajado en simulaciones específicas para anticipar las cargas que los neumáticos deberán soportar en este nuevo trazado. El circuito es uno de los cinco más exigentes del calendario en cuanto a energía lateral, con fuerzas comparables a las que se experimentan en Barcelona y Silverstone.
Un punto destacado del Madring es la curva conocida como "La Monumental", que genera la mayor carga vertical de toda la temporada debido a su peralte y longitud. Esta sección representa un desafío particular para el agarre de los neumáticos y puede influir en el comportamiento del coche en esa zona.
El diseño del circuito combina sectores rápidos con curvas de velocidad media y baja, además de varias curvas de 90 grados que recuerdan a las características del trazado de Bakú. Esta variedad de curvas exige una adaptación constante de los pilotos y un equilibrio en la configuración del coche para afrontar las diferentes demandas del circuito.
En cuanto a la normativa para la carrera, si la pista está seca, los pilotos deberán utilizar al menos dos compuestos diferentes de neumáticos slick durante la prueba. Esta regla obliga a los equipos a planificar estrategias que incluyan cambios de neumáticos y a gestionar el desgaste de las gomas de manera eficiente para optimizar el rendimiento.
