La FIA ha establecido un objetivo para que los coches de la categoría reina sean significativamente más ligeros en la próxima generación de reglamentos, prevista para 2031 o posiblemente 2030 si se logra el apoyo necesario. Esta iniciativa busca reducir el peso de los monoplazas en aproximadamente 80 kg, un paso importante en la evolución técnica del campeonato.
Actualmente, con la introducción de las normas para 2026, el peso mínimo de los coches se fijó en 768 kg, lo que representa una reducción de 32 kg respecto a la temporada anterior. Además, los vehículos son 20 cm más cortos y 10 cm más estrechos, con una carga aerodinámica menor, lo que obliga a los pilotos a un manejo más activo del volante durante las carreras.
El director de monoplazas de la FIA, Nikolas Tombazis, considera que estas reglas suponen un avance, especialmente en la reducción del efecto del aire sucio, que ahora se sitúa en niveles similares a los de 2022. Según su análisis, los coches siguen siendo difíciles de conducir, lo que es positivo para la competición y para el espectáculo.
La reducción adicional de peso que se plantea para la próxima generación de coches no será posible en el ciclo actual, sino que se trata de un objetivo a medio plazo. Esta será la primera vez desde al menos el año 2000 que los monoplazas de la categoría reina experimentan una disminución en su peso, lo que podría influir en el diseño y la dinámica de los vehículos.
Sin embargo, no se debe interpretar que esta reducción garantice cambios radicales en el rendimiento o en la dinámica de la competición. La implementación dependerá del consenso y del apoyo que se consiga dentro del paddock, y todavía no hay confirmación definitiva sobre la fecha exacta en que se aplicarán estas nuevas medidas.
Además, no se puede asumir que la reducción de peso afecte directamente a la manejabilidad o a la estrategia de carrera sin datos adicionales. Los equipos deberán estudiar cuidadosamente cómo adaptar sus coches a estas nuevas condiciones, y es posible que surjan desafíos técnicos durante el proceso de desarrollo.
En definitiva, la FIA continúa trabajando en la evolución de las normas para mantener la competitividad y el espectáculo en la categoría reina, con un enfoque en la reducción del peso y la simplificación de las unidades de potencia. Estos cambios reflejan una tendencia hacia coches más ágiles y eficientes, aunque su impacto real dependerá de la aplicación y aceptación en el futuro próximo.
