La FIA está considerando un cambio significativo en la estructura de las unidades de potencia para la categoría reina del automovilismo a partir de 2031. La propuesta principal apunta a eliminar el uso de motores cliente, que actualmente permiten a algunos equipos depender de unidades suministradas por otros fabricantes o escuderías. En su lugar, se buscaría que los equipos construyan sus propios motores o adquieran unidades de potencia a terceros independientes, con el objetivo de preservar la independencia deportiva y reducir costos.
Este planteamiento forma parte del ciclo de regulaciones que podría comenzar en 2031, aunque existe la posibilidad de adelantar algunos avances para 2030 si se logra un consenso entre los fabricantes involucrados. La nueva normativa contempla la introducción de motores V8 atmosféricos, más económicos y ligeros, acompañados de una unidad eléctrica de menor tamaño en comparación con las actuales.
En la actualidad, varios equipos cuentan con motores cliente: Mercedes suministra a tres escuderías, Red Bull Ford Powertrains a dos, y Ferrari a Haas y Cadillac. McLaren ha expresado inquietudes respecto a las alianzas entre equipos y la dependencia de motores, reflejadas en una carta de su CEO Zak Brown dirigida a Mohammed Ben Sulayem, presidente de la FIA.
Algunos fabricantes, como Audi, han mostrado apertura hacia esta idea, aunque mantienen ciertas preferencias técnicas, como la continuidad del turbo. Stefano Domenicali, CEO de Formula One Group, ha manifestado su apoyo a la opción de motores "white label" para ofrecer mayor flexibilidad a los equipos y al campeonato.
Desde 2014, la complejidad y el costo de las unidades híbridas actuales han dificultado la viabilidad de motores de terceros, lo que ha llevado a la dependencia de motores cliente. La propuesta de la FIA busca revertir esta situación, aunque la implementación definitiva dependerá del acuerdo entre los fabricantes para no alejar a ninguno del campeonato.
La influencia exacta de esta medida en la competitividad y la estructura deportiva del campeonato aún es incierta. No se debe interpretar como un cambio inmediato en el rendimiento o en la jerarquía deportiva, sino como una posible evolución regulatoria que podría modificar la dinámica de suministro de motores en la próxima década.
En resumen, la FIA estudia una regulación que podría transformar el panorama de las unidades de potencia en la categoría reina, promoviendo la independencia de los equipos y la reducción de costos mediante motores más simples y la eliminación de motores cliente tradicionales. Esta iniciativa forma parte de un debate más amplio sobre el futuro técnico y económico del campeonato.
