OUTLET

¡Descuentos del 20 al 50 %!

El fenómeno del rebufo en carreras en grupo

El fenómeno del rebufo en carreras en grupo

Equipo de FansBRANDS® |

El Gran Premio de Italia en Monza en 2026 presentó una forma de carrera que destacó por su particularidad dentro del campeonato. La competencia mostró un fenómeno conocido como "yo-yo racing", caracterizado por la formación de grupos compactos donde el rebufo y el uso del modo de sobrepaso eléctrico jugaron un papel fundamental.

Este estilo de carrera recordó en cierta medida a las competiciones en óvalos, debido a la dificultad de los pilotos para despegarse unos de otros en las largas rectas del circuito. Los coches podían adelantar con relativa facilidad gracias al impulso eléctrico, pero luego les resultaba complicado mantener la distancia por el efecto del rebufo.

En esta carrera, equipos como Red Bull Racing, Mercedes, McLaren y Ferrari estuvieron involucrados en una dinámica donde la gestión de la energía y la batería fue clave para el rendimiento. Pilotos como Max Verstappen, George Russell, Oscar Piastri, Lewis Hamilton, Lando Norris, Pierre Gasly y Kimi Antonelli protagonizaron esta particular batalla en pista.

FansBRANDS® productos Formula 1® para aficionados

Un aspecto destacado fue que Max Verstappen no contaba con la potencia suficiente para superar a George Russell, pero el rebufo le permitió mantenerse cerca sin que Russell pudiera despegarse. La carrera mostró que, a pesar de la velocidad punta, la capacidad para adelantar y la gestión energética eran los principales desafíos para los equipos y pilotos.

Kimi Antonelli realizó una remontada notable desde la 19ª posición hasta la victoria, apoyándose en su habilidad para adelantar y en la gestión del tráfico, además de la ventaja que le brindó la superioridad en el despliegue energético de Mercedes. Sin embargo, su éxito no puede atribuirse exclusivamente a la unidad de potencia, sino también a su destreza al volante.

Los jefes de equipo Andrea Stella y Fred Vasseur señalaron que la velocidad máxima y la capacidad para adelantar fueron los principales problemas durante la carrera. Los coches que atacaban drenaban batería y, en las rectas siguientes, perdían posiciones, lo que complicó la estrategia y la configuración de los monoplazas.

La gestión de la unidad de potencia y la batería fue el factor dominante en la carrera, haciendo que incluso un coche más rápido tuviera dificultades para despegarse de uno más lento. Esto generó una exigencia especial tanto para pilotos como para ingenieros, quienes tuvieron que adaptar sus estrategias a estas nuevas circunstancias.