El Gran Premio de Azerbaiyán en Bakú ha sido escenario de momentos memorables más allá de la pista durante sus diez años de historia. Desde 2016 hasta 2026, esta carrera urbana ha ofrecido no solo emocionantes duelos deportivos, sino también anécdotas y eventos que han dejado huella en el paddock y entre los aficionados.
Uno de los aspectos más singulares de Bakú es su trazado que pasa junto a las murallas medievales del casco antiguo, declarado patrimonio de la UNESCO, lo que aporta un marco visual único y especial para la categoría reina del automovilismo. Este entorno ha sido testigo de diversas situaciones curiosas y entrañables que reflejan la vida fuera de la competición.
En 2025, un gato llamado “Kitty Antonelli” se convirtió en una figura popular dentro del paddock, con equipos como Mercedes y Ferrari participando en su promoción. Además, los niños de la parrilla sorprendieron con su entusiasmo al cantar el himno nacional de Azerbaiyán, generando sonrisas en pilotos como George Russell y Lando Norris.
El Gran Premio también ha contado con la presencia de celebridades internacionales como Christina Aguilera, Mariah Carey, Enrique Iglesias y Martin Garrix, quien en 2025 tuvo el honor de izar la bandera a cuadros. Estas visitas aportan un toque cultural y de espectáculo que complementa la intensidad deportiva.
En cuanto a los pilotos, se han vivido momentos entrañables y culturales. Por ejemplo, Franco Colapinto mostró su afición por el mate argentino durante la carrera de 2024, llevándolo consigo al paddock. Fernando Alonso, embajador del circuito en 2016, participó en actividades culturales locales como el tejido de alfombras, mientras que Sebastian Vettel rindió homenaje a la cultura azerbaiyana en su último podio en Bakú en 2021, luciendo un sombrero tradicional.
También se han dado situaciones que reflejan la camaradería entre pilotos fuera de la pista. Tras el Gran Premio de 2025, Carlos Sainz y Charles Leclerc realizaron un viaje improvisado en furgoneta debido a problemas meteorológicos, mostrando una faceta más humana y cercana del automovilismo.
Además, algunos aficionados disfrutan de vistas privilegiadas del circuito desde balcones privados, lo que añade una dimensión diferente a la experiencia de seguir la carrera en esta ciudad. Estas anécdotas y detalles culturales enriquecen la historia del Gran Premio de Azerbaiyán y contribuyen a su singularidad dentro del calendario del campeonato.
